lunes, 24 de julio de 2017

Cuando el Otro duele

En estos días donde el frío polar azotó gran parte del país, vimos en primera plana de los medios de comunicación y en la vida misma, a aquellos que no tienen un techo, un abrigo y algo caliente para comer. Fue entonces cuando aparecen en el pensamiento ciertas cuestiones que resuenan hace tiempo y hacen tanto ruido que exigen intentar ser plasmadas en estas letras-gritos-lágrimas impotentes. Da vueltas en la cabeza esta cuestión acerca de qué es ayudar, cómo ayudar y de qué manera hacerlo con aquellos que menos tienen o que simplemente y dolorosamente no tienen nada. 

Resulta que si les damos comida, abrigo o dinero a aquel que lo necesita y lo pide, no se resuelve su situación y eso nos provoca dolor, de ese que duele en el estómago, que angustia. ¿Cómo volver a casa donde todo sobra, en comparación con el que vive en la calle? El no dar, no es una opción, pero siempre a la ayuda le sigue la angustia de querer hacer más, de querer cambiar el mundo ¿yo, nosotros y unos cuantos más? ¿Cambiar el mundo? ¿Cómo? 

Ante la realidad que grita, y fuerte, no queremos ser indiferentes. No queremos que nadie tome esa opción y se pare en la comodidad del conformismo y el individualismo autorreferencial. De hecho, pensando más profundidad, no sabemos realmente quién es el Otro, ¿ellos o nosotros? El Otro debe dejar de ser el otro, debe nacer un Nos-Otros

En este sentido, el Papa Francisco dice en Evangelii Gaudium: “El corazón de Dios tiene un sitio preferencial para los pobres, tanto que hasta El mismo se hizo pobre” (EG 197). En sintonía con nuestro Pastor, y en definitiva con la lógica radical del Evangelio, la opción por los pobres que hacemos o debemos hacer como cristianos, es consecuencia directa de la Encarnación, que a su vez da carácter histórico a la opción de Dios por los más pobres. 

Hacemos la opción por lo más débil, por los pobres, por los marginados, por los expulsados de este sistema, porque Dios mismo eligió abrazar nuestra condición humana, eligió dejar de ser otro para ser parte de un Nosotros humano, inclusivo y universal. No soportó el dolor de su pueblo que sufría la opresión, el odio, la violencia, la indiferencia, y eligió caminar en medio de su gente, abrazando lo que el mundo tenía por despreciable. Todos aquellos que sufren y lloran la vida, son tierra sagrada, son los preferidos de un Dios que rechaza y condena la pobreza material, pero que en su gran compasión abraza a las víctimas de esta injusticia

Creemos que debemos crecer en un corazón compasivo, no podemos ser indiferentes ante el pibe que pide descalzo con dos grados de sensación térmica, no podemos mirar para otro lado o mirar el teléfono ante la madre que sobre cajas de cartón desarmadas intenta dormir con sus criaturas, no puede no dolernos que haya gente que sufra la vida y le duela. Una ayuda material es necesaria, el frío pasa con una campera, con un plato de sopa caliente, con un mate compartido, pero la verdadera ayuda de fondo, es empezar a olvidarnos del otro y convertirlo en un Nos-Otros, porque si a mi hermano más sencillo la vida le duele, a mí también, porque cada lágrima que derrama el dolor ajeno, es una lágrima que también me desgarra el corazón. Pasando de la lógica del otro, al Nos-Otros, el Evangelio comienza a hacerse realidad y la utopía del Reino entre los hombres se hace más tangible, se materializa en gestos y procesos concretos e históricos de liberación, procesos dignificantes, de reconocimiento, de ayuda, de compromiso con los demás. 

¡Señor, vos que sos el Dios de la vida!, danos la gracia de no perder la sensibilidad, de no ser indiferentes y de poder tener un corazón permeable, para dejar de ver al otro como un ser aislado que no tiene nada que ver conmigo, y así, convertir nuestro corazón a un verdadero Nos-Otros. Que el dolor de los inocentes nos recuerde que Vos estás ahí y esperas de todos Nos-Otros un compromiso real en sintonía con el Evangelio.


María Santolaya - Emiliano
 
CULTURA DE BARRO




viernes, 14 de julio de 2017

¡Ni un pibe menos!

Corrientes (Argentina): barrio Juan XXIII, avenida popular "Mendoza al sur", sábado por la noche. Se escucha alguna que otra cumbiamba piola de fondo, jóvenes efervescentes en motos o autos yendo a la previa del baile, algunos señores ya pasados de "alegría" en la esquina del kiosco, la doña prendiéndole la velita al altar de la virgencita de Itatí en vísperas de su día. Metidos en un salón del Centro Educativo y Pastoral "Domingo y Laura" (o conocida por el común de la gente como "la domingo y laura") unos pibes y pibas, metidos viendo el documental "Ni un pibe menos".

Este documental cuenta la historia de Kevin, un niño de 9 años muerto por una bala en la cabeza, producto de un enfrentamiento de bandas de narcotraficantes en villa Zavaleta (Buenos Aires) pero también producto de la negligencia institucional de las fuerzas armadas, la cuales liberaron la zona para que esto pueda suceder, sin escrúpulos ni interrupciones, por nada más ni menos que ¡3 horas! A su término, estas fueron las resonancias que compartieron, en este espacio abierto y libre, los jóvenes del grupo juvenil Cristo Joven:

- Naila: "Me molestó mucho la actitud de la policía, la falta de respeto, me molesta porque nosotros tenemos que darles todo a ellos si nos paran en la calle -como mostrarles el documento- y ellos no nos dan nada a nosotros y son los que deberían cuidarnos. Encima este problema no pasa solo en esa villa, está pasando en todo el país, en todas las villas y los barrios más pobres se están muriendo cada vez más pibes y eso no es algo menor"
- Luquitas: "Como dice Naila, esto está pasando en toda la Argentina, no es algo de la ficción ni de las películas, nosotros lo vemos siempre. Lo que más me impresiona es la fortaleza y la fé de la familia de Kevin, como a pesar de haber pasado muchos años no dejó de luchar ni bajó los brazos nunca por su hijo"
- Miche: "Para mí no es que no nos dan nada... En su trabajo ellos están arriesgando su vida. Aun así esto me deja pensando muchas cosas..."
- Balma: "Lo que me quedó resonando es que si bien se lucha porque los responsables de liberar la zona tengan una condena porque fueron culpables, también me parece importante luchar contra el narcotráfico, ya que el conflicto empezó entre dos bandas de narcos, entonces se debería también pelear contra la droga que nos está matando a los pibes. Es impresionante -como decía Luquitas- como la familia no se calló, como la comunidad en sí se organizó y se hizo escuchar"
- Bicho: "A mí también me re impresionó como los trataban los policías a las personas, como los pegaban, encima yo quiero ser policía, me encantaría ser policía, pero eso sí, no quiero ser como esos policías, porque eso depende de la actitud de cada uno y yo no quiero ser así."
- Pablo: "Es emocionante el sentido de pertenencia a la villa de las personas que viven ahí, ellos no se quieren ir de ahí porque es su barrio y lo sienten como propio. Me pongo a pensar cuántas veces más de uno de nosotros escuchó decir o dijo en tono despectivo y denigrante: "aquél villero o aquella villera" y sin embargo ellos se sienten orgullosos de ser villeros"
- Naila: "Si, además nadie es superior a nadie porque todos somos seres humanos, nacer o vivir en una villa no te hace menos digno o menos persona que otro".
- Carlos: "Y si, pasa que ahora porque usás una capucha o una gorra ya te dicen que sos villero o chorro"

Todos estos comentarios y sentidos expresados por estos pibes y estas pibas son la muestra fiel del entramado socio-cultural y político que nos toca transitar,  de esta coyuntura histórica que nos atraviesa como comunidad barrial, vecinal, pastoral, como ciudadanos y ciudadanas, cómo seres humanos esporádicos, pero no por eso inherentes o inmunes a todas estas problemáticas tan complejas.

Hoy, en el marco de una sociedad que cada vez se va sometiendo más a aquél "acostumbramiento" del que nos hablaba el padre Mujica en su oración[i], nos tenemos que atrever a esto: a no callar, a generar, posibilitar y animar espacios de discusión, de encuentro, de debate, sin la presunción de que solo es mi idea la correcta y descartar la del otro u otra que también vive como yo, que pisa el mismo barro que yo, que también camina una utopía, también sueña y también se indigna y se estremece ante las injusticias sociales.

Que prime en nosotros la discusión política/pastoral en nuestras comunidades, nuestros grupos juveniles y movimientos no sólo es necesario en los tiempos que corren sino es vital e indispensable para no caer de lleno en el abismo sin fin de una "pastoral sin olor a oveja". Es decir, para no caer en la idea de que lo político, lo cultural y lo religioso son tres polos separados que no concuerdan ni se entrelazan ni tienen que ver con nuestro laburo en el barrio.

Como escribe José Piguillem (sacerdote del movimiento de curas tercermundistas) en el libro "Buscando el reino" de Marta Diana: "Al seguir a Jesús, el sacerdote hace una opción radical por sus enseñanzas sobre la igualdad, la solidaridad, la paz y la fraternidad, que son opciones políticas". Así -y para terminar- no podemos dejar de esperar contra toda esperanza desde la lógica del Reino por un mundo, un país, un barrio y una casa un cachito más humanos. Esperamos lo imposible. Esperar sólo lo inmediato, lo que está al alcance de nuestras manos, no es esperanza, es mero cálculo

Pablo Salinas



[i] http://www.elhistoriador.com.ar/frases/la_resistencia/padre_mugica.php


viernes, 16 de junio de 2017

Linchados por la vida.

Bronca. Enojo. Tristeza. Incertidumbre. Dolor. Preocupación. Miedo. Incredulidad. Ganas de mandar a muchos a la mierda. Preguntas y, cómo tantas veces, pocas respuestas. En esta siempre difícil tarea de intentar ponerle algunas palabras desde la fe a lo que nos pasa, esas fueron las primeras sensaciones que se me vinieron al corazón. Un cacho de esperanza, también, al ver las publicaciones que compartían algunos amigos y amigas repudiando lo sucedido. Un poco de consuelo al escuchar a la paramédica que intento auxiliar a los pibes. Pero de vuelta la calentura asolaba otra vez al leer algunas de las cosas que leía en las redes sociales. Cómo dijo alguna vez un amigo bahiense, Diego García (a quién le sale bastante mejor que a muchos de nosotros esto de ponerle palabras al dolor), me preguntaba si esa gente se atrevería a decir en la cara de estos pibes lo mismo que comentaba en las redes sin ponerse colorado.

Este miércoles, dos pibes de 10 y 13 años fueron linchados y golpeados hasta romperles la boca en pleno centro de nuestra peculiar ciudad de Córdoba. Un grupo de vecinos, comerciantes y peatones que paseaban por allí, se calzaron el traje de pseudojusticieros y detuvieron y violentaron a estos dos pibes, ante la atenta y cómplice mirada de otros que rodeaban la zona. Algunos intentaban justificarlo. Otros defenderlos. Al fin y al cabo, estos dos pibes tuvieron que ser trasladados al Hospital de Niños. Sí, de niños.

Te hago una propuesta. Tomate un par de minutos. Animate a retroceder y bucear en el mar de los recuerdos. Copate y ponete a pensar un ratito sobre tu vida cotidiana. ¿Comés? ¿Dormís bien? ¿Tenés frío? ¿Tenés a alguien que te quiera? ¿Cómo te tratan tus amigos? ¿Tus familiares? ¿Tenés un baño con agua caliente? ¿Una cama para dormir? ¿Pudiste ir al colegio? ¿Tuviste quién te acompañe en tu infancia, en tu adolescencia? ¿Tenés alguien en quien confiar? ¿Alguna vez te discriminaron por el lugar en el cuál vivís? ¿Por la ropa que usas? ¿Cenas todos los días? ¿En alguna ocasión dormiste en la calle? ¿Tuviste que salir a pedir, mientras todos te miran sospechosamente? ¿Llega el colectivo a tu barrio? ¿Tenés las calles asfaltadas? ¿Podés ir a un buen médico cuando estás enfermo? ¿Cuáles son las condiciones de tu institución educativa? ¿Tenés obra social? ¿Podes pagar medicamentos? La lista de preguntas puede seguir hasta el infinito.

Ahora cambiemos los roles. Ponete en el lugar de los pibes y tratá de imaginarte las respuestas a las preguntas. ¿Cenarán todos los días? ¿Irán al colegio? ¿Pasarán hambre? ¿Habrán tenido una buena nutrición de nenes? ¿Tendrán un lugar caliente donde dormir en invierno? ¿Tendrán cama? ¿Agua caliente para bañarse? ¿Cloacas? ¿Cómo es el colegio al que van (si es qué van)? ¿A dónde van cuando están enfermos? ¿A cuántas cuadras está el dispensario? ¿Cómo lo atienden? ¿Alguien lo llevará? ¿Alguien lo habrá acompañado en su infancia? ¿Y ahora? ¿Quiénes lo tratarán bien? ¿Quiénes no lo estigmatizarán? ¿Por qué saldrán a pedir o a chorear? ¿Qué les duele? ¿Qué les dolió? ¿Cuál es su historia? ¿Cuáles serán sus nombres, sus identidades? En este caso, también la lista de preguntas puede seguir hasta el infinito…

Ojalá que estas preguntas nos ayuden al menos a que podamos empatizar un poquito. Ponerlos en el lugar del otro. Entender, comprender. Mirar profundo al corazón, a la historia y al dolor del otro. Preguntarnos con profundidad el porqué de estas cosas. Abrir el corazón. Abrir la cabeza. Mirar más allá. No tener miradas simplistas de la sociedad; tampoco estigmatizantes. Dejar de vivir para cuidar sólo mi culo. Aprender a vivir para construir un lugar mejor para todos y para todas. No comerse todo lo que venden.

Javier Bonecchi, un salesiano del cuál aprendí mucho cuándo viví con él, cada vez que yo me calentaba con algún pibe porque se había echado algún moco en el Oratorio me repetía la misma pregunta, que caía cómo un baldazo de agua fría a mi corazón: ¿Te imaginás como hubieras reaccionado vos si hubieras pasado por lo mismo que él, si tuvieras tu historia y tu presente atravesados por tantos dolores? Animate también a hacerte la pregunta.

No estoy dispuesto a imaginar una sociedad donde un celular valga más que una vida. No estoy dispuesto a imaginar una sociedad dónde los palos y los golpes sean lo único que tenemos para ofrecer a los pibes –qué, curiosamente, nosotros educamos- No estoy dispuesto a imaginar una sociedad para pocos. No estoy dispuesto a imaginar una sociedad llena de odio contra los que menos tienen. No estoy dispuesto a imaginar una sociedad donde se le rompe la boca a un pibe, pero nadie se atreve siquiera a preguntarse por el entramado político, judicial, económico y policial que tantas veces hay detrás del delito. No estoy dispuesto.

A los que pretenden erigirse en guardianes de la ley, la moral y las buenas costumbres, les recuerdo que uno de los principios fundamentales del derecho penal es la proporcionalidad de la pena y que en la legislación argentina la pena para los menores tiene una función estrictamente preventiva y educativa. A los que compartimos el carisma de Don Bosco, les recuerdo las palabras de nuestro Padre, Maestro y Amigo: "se ha observado que los jóvenes no olvidan los castigos sufridos y, por lo general, conservan rencor con deseo de sacudir el yugo y hasta de tomar venganza”


Por último, a los que son cristianos (o al menos se dicen serlo, a pesar de que muchos son aquellos que escriben las barbaridades que leemos en internet), les recuerdo que el primero en entrar el cielo fue un choro y que ya Jesús, el Hijo de Dios, lo dijo bien clarito: “les aseguro que los publicanos –es decir, los choros- y las prostitutas entrarán primero que ustedes en el Reino de Dios”

Mauro

CULTURA DE BARRO


martes, 13 de junio de 2017

Caminar hacia lo inexplorado...

“Todo lo nuevo siempre es malo”… “La curiosidad es mala”…”Todo lo divertido es malo” “Estar vivo es estar dentro de la rutina” “Lo nuevo o lo diferente nos mata”… nos insiste lleno de seguridad en el inicio de la película el papá de los Croods.

“Todo lo viejo era mejor” “Los jóvenes no son cómo antes” “Todo tiempo pasado fue mejor” “Antes había orden y disciplina” “A los pibes de hoy no les interesa nada” “Siempre se hizo así” “Hoy en día cada uno hace lo que quiere”… nos quieren convencer a toda costa quiénes pretenden una juventud acrítica, descomprometida, desinformada y fuera de los escenarios de protagonismo.

¿Cuántas veces escuchaste alguna de estas frases? ¿Te acordás dónde? ¿Nunca la escuchaste en alguna de tus comunidades? ¿Muchas veces no forma parte del discurso de nuestras comunidades cristianas? ¿No creés que los jóvenes tenemos algo más para dar? ¿Qué en nuestras manos no está sólo el futuro, sino también el presente?

¿Y la felicidad se encuentra en lo nuevo, en lo que está por descubrir? ¿y si la plenitud habita lo inhóspito, los territorios sin explorar, lo desconocido? ¿Y si abrir las puertas del encierro, del “siempre se hizo así” nos conduce a leer los signos de los tiempos a la luz del Evangelio? ¿Acaso la propuesta de Jesús no es una aventura? ¿Una búsqueda constante de construir el Reino de Dios? ¿La manera de encontrar la luz no será caminando hacia escenarios poco conocidos para los cristianos?

La tentación siempre podrá decirnos al oído, cómo la mamá de los Croods: “Es muy arriesgado”. Pero si nos dejamos conducir por la novedad del Espíritu, tal vez podamos responder: “¿De qué sirve todo esto…vayamos caminando tras la luz, con la esperanza de que todas las cosas van a ser mejores”… “vamos a vivir, porque cambiamos las reglas que nos mantenían a oscuras”.
Como comunidades cristianas, hemos recordado en estos últimos dos domingos al Espíritu Santo. 

Ojalá que podamos seguir descubriéndolo cómo la fuente que anima la historia, que nos inspira para renovar la faz de la tierra, cómo el Padre de los Pobres, cómo quién alimenta nuestro compromiso por transformar el mundo, por cambiar las reglas que mantienen a tantos hermanos y a tantas hermanas en oscuridad…ojalá que podamos darnos cuenta que es el Espíritu quién nos habita y que, si nos dejamos animar por él, nos dará una fuerza irresistible para seguir haciendo presente en la Tierra el sueño de Dios…

Mauro

CULTURA DE BARRO

Nota: Texto escrito a partir de un fragmento de la película "Los Croods". Podes mirarlo en el siguiente link: 
https://drive.google.com/file/d/0BwNm6p_s8bY8QzZnMmp3TE1lLTA/view?ts=58e230a4 

miércoles, 24 de mayo de 2017

A la madre de los tiempos difíciles.

María, mujer que guardabas y meditabas en tu corazón las búsquedas y los discernimientos de tu Hijo… te confiamos nuestro sueño de poder encarar nuestra cotidianeidad desde los criterios del Evangelio, cultivando una interioridad llena de Dios que nos ayude a sentir amada nuestra fragilidad y así poder ser signos del amor de tu Hijo para los más frágiles de esta sociedad.

María, mujer que te pusiste en camino a servir a quién más lo necesitaba sin especulaciones ni excusas... te confiamos nuestro sueño de vivir una vida que valga la pena ser vivida, entregada totalmente por nuestros hermanos y hermanas que más nos necesitan, abandonando las excusas que nos detienen en el camino y siendo, como vos, auxilio en los tiempos difíciles.

María, mujer fecunda y llena de Amor, que trajiste al mundo a la Vida que libera y plenifica…te confiamos nuestro sueño de ser instrumentos de liberación, de plenificación, de transformación del mundo, de construcción de una Tierra Nueva, cómo lo fue Aquél a quién llevaste en tus entrañas.

María, mujer que te bancaste en silencio el dolor de Tu hijo, que permaneciste fiel al pie de la Cruz, que acompañaste a tu Hijo hasta las últimas consecuencias…te confiamos nuestro sueño de acompañar el dolor de los pibes y las pibas en situación de expulsión, de estar siempre al pie de la cruz, de no dejarlos solos nunca, de compartir sus sufrimientos y ayudarlos a cargar su cruz cuando nos sea imposible transformarla juntos.

María, que gracias a tu palabra de aliento comenzó la misión liberadora de Jesús…te confiamos nuestro sueño de que, por medio de nuestro testimonio y de nuestra acción –cómo Vos en aquella boda de Caná- podamos ser signos y portadores del amor de Dios para que pueda llegar a aquellos que atraviesan situaciones complejas de enfrentar.

María, madre de la primera comunidad que se animó a jugarse la vida por la construcción del Reino… te confiamos nuestro sueño de trabajar siempre juntos, de jugarnos la vida por los demás, de tener espacios par rezar juntos... ayudanos a bancarnos, a reunirnos, a no cortarnos solos cómo francotiradores, sino a acompañarnos en comunidad en nuestro trabajo cotidiano...

María, que no dudaste en afirmar que “El señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías”… ayudanos a tener clara la opción que hiciste Vos, que hizo tu hijo: la del amor preferencial a los pobres.


Hace algunas semanas el Papa Francisco afirmaba en Fátima: “La Virgen María no es una “santita” que regala gracias baratas […] que se vuelve encargada de una oficina de telégrafos y envía un mensaje cada día”. Cuantas veces presentamos a María de esta manera, tan lejana a lo que nos revela el Evangelio...y cuántas veces nos olvidamos de anunciar lo que María que fue: una mujer luchadora, trabajadora, creyente en el Dios que ama a los pobres y nos compromete en el trabajo de un mundo nuevo, que se pone en camino inmediatamente para ayudar al que lo necesita, llena de fuerza para acompañar a su Hijo condenado como un delincuente… 

Ojalá qué, cómo ella, podamos ser auxilio de los pibes y las pibas más pobres y también nos dejemos auxiliar por ellos…

Mauro

CULTURA DE BARRO


miércoles, 17 de mayo de 2017

Imputables hay unos cuantos...

Imputables son aquellos que pretenden encerrar a los jóvenes y pactar con la maquinaria social que necesita encerrar a los pibes y las pibas para dar sensación de seguridad y montar un espectacular show. No somos ingenuos. La inseguridad está presente, el delito es moneda corriente en las calles, pero ¿sólo los pibes tienen la culpa? Acaso ¿no son tan culpables esos señores de saco y corbata que llenan sus bolsillos de plata sucia por permitir el ingreso de la droga, por cerrar los ojos ante la corrupción, por firmar contratos con sangre inocente? Sin embargos nos deleitan con propagandas geniales, con cámaras de seguridad al estilo gran hermano, con más policías, mas camionetas, y el circo sigue…

Con bronca, tristeza y un grito de dolor contenido, la lista sigue:
Imputable es el adulto que le da un arma a un pibe o una piba…
Imputable es el puntero que le vende droga a los pibes del barrio y junta su dinero a costa de sangre…
Imputable es el mayor que abrió las puertas de su casa para que los pibes hagan de las calles su segundo, o en muchos casos, su primer hogar…
Imputables son esos que no acompañan a los educadores que patean las barriadas y confían en el potencial de bien que hay en cada uno de los pibes y las pibas más vulnerables...
Imputables son aquellos responsables de alimentar las redes narco, por dejar los delitos más grandes impunes, por jactarse del 2 x 1, por ser cómplices de que en los barrios muera gente inocente…
Imputables son aquellos que perdieron la esperanza en la educación, que no acompañan a los docentes en el arte de educar y los reprimen…
Imputable es el que renunció a un mundo donde la justicia no sea ley sino que sea un principio de hermandad…
Imputables son aquellos que se guardan tras un escritorio y se lavan las manos…
Imputables son los que critican al pibe de 12, 13, 14 años y dejan aterrizar un avión narco…
Imputables son aquellos que se llenan de plata con el tráfico de armas…
Imputables son aquellos que gastan en las fuerzas armadas y no tienen un peso para las tizas…
Imputables son aquellos que ven en el hermano un peligro constante…
Imputables son aquellos que tildan de utópicos a quienes confían en los más pobres…
Imputables son los que comulgan religiosamente, defienden que un pibe de 14 años vaya en cana y no ven que en el preso está Dios (Mt. 25, 31-46)…
Imputables son los que llenan sus bolsillos con oro manchado de sangre inocente…
Imputables son los adultos que no tienen fe en los jóvenes…
Imputables son los que piden el encierro y compran un artículo robado…
Imputables son los que hablan de minoridad y delincuencia, pero evaden impuestos…
Imputables son quienes no se comprometen por un mundo donde quepan todos los mundos…
Imputables son los que tildan de “zurditos de escritorio” a quienes queremos alzar una voz distinta…
Imputables son los que dicen la juventud está perdida…
Imputables son esos pocos  que cada vez tienen más, a costa de que muchos tengan cada vez menos…
Imputables somos todos, no nos pongamos la careta. Imputables somos cada uno de nosotros por no conmovernos ante un pibe que tiene que salir a delinquir porque “está jugado” y no le queda otra… Imputables somos todos los que nos lavamos las manos y cortamos la soga por lo más fino… Imputables somos los que nos quedamos de brazos cruzados ante tanta injusticia legalizada… Imputables somos todos los que preferimos encerrar y ocultar un “problema”, en lugar de dar respuestas de fondo…


Señor, vos sos el Dios de los pobres, de los últimos, la ilógica del Reino no encaja en nuestros esquemas cerrados, egoístas y avaros. Vos rompiste los esquemas de tu gente, de tu pueblo, abrazaste lo último, abrazaste las amenazas, el riesgo. Ayudános a entender que ahí donde para nosotros hay una locura, está tu presencia, ayudános a entender que la locura de la cruz, donde el dolor alcanza su máximo potencial, nace la Vida más profunda, la Vida más auténtica.

Emiliano

CULTURA DE BARRO


martes, 25 de abril de 2017

Sueño que es de todos.

   ¿Qué es el oratorio?

   Según definiciones a nivel mundial, es una experiencia educativa informal, inspirada en el sistema preventivo que aplicó en su momento Don Bosco.
   La realidad es que esta mirada nos queda corta. Sí, es una experiencia educativa informal que sí está inspirada en el sistema preventivo, que sí usó Don Bosco en su época. Pero es mucho más. El texto, Los más de 200 oratorios, contemplando todas las miradas y todas las experiencias que conviven en las diferentes casas salesianas argentinas, en las diferentes personas, expresan claramente la diversidad de significados y sentidos que se les puede dar, porque no existe una única definición correcta. El oratorio es uno y es gigante y por eso abarca cada mirada y cada sentido que se le atribuye. Sí, estamos de acuerdo en las características salesianas y lo que significan, pero nada de esto significaría algo sin que todos supiéramos y estuviésemos convencidos de cuál es el centro del oratorio.

   Los pibes.    Los pibes que son ellos, somos nosotros, y somos juntos.

   Entonces, aportando mi propia mirada al conjunto de ideas que conforman el oratorio, hoy confío en que es esta forma de vida, basada en dar y darse y recibir. Y sentir tanto, porque uno vive por uno, y por el otro y por la comunidad. Esa comunidad formada por personas que eligen esta alternativa. No es un idealismo estar seguro de que NOS eligen. Es una realidad. Por minutos, por horas, por sábados o para toda la vida, nos eligen. Nos dan prioridad en sus vidas. Eso es el oratorio, esa alternativa, de vivir confiando, juntos, en este compartir por compartir, esa alternativa de crecer juntos. Esa alternativa, que, de alguna forma, todos elegimos.

   Y de eso estamos hechos muchas veces, de elecciones.  Esto nos lleva a una mirada más abarcativa del oratorio, ya que en la actualidad se lo ve, no como un espacio-tiempo específico, sino como el centro de la identidad de Don Bosco y del carisma salesiano. Como una forma de vida.

   ¿Por qué entonces, como animadores, participamos del oratorio?

   Así como la pregunta de que es el oratorio, esta tampoco tiene una única respuesta. Muchas veces incluso cambia para cada animador el por qué participar del oratorio. Incluso muchas veces se puede decir que esta pregunta va evolucionando dentro de cada uno. Hay procesos por los que uno va caminando, como es el de arrancar a conocer esta forma de vida por curiosidad o por casualidades,

   Preguntarse en este momento, ¿Por qué los otros están tan seguros de esto? ¿Por qué les gusta tanto? Por algo uno sigue yendo los sábados. ¿Es un llamado? ¿Es que me gustaron los nenes? ¿Me habré sentido cómodo con los pibes? ¿Me hace sentir mejor? ¿Los hace sentir mejor? ¿Me gusta mi grupo?...   Después de un tiempo, días, meses o años, de hacer oratorio, se empieza a sentir un poco más esta necesidad de estar ahí. Probablemente es por el sentirse querido. Muchos empezamos por hacer algo, por hacer algo para ayudar a la sociedad, por construir algo más. Y el amor, el cariño y todos esos dones recibidos, te hacen repensar muchas veces tu idea inicial.

   De repente llega un punto, en el que uno deja de ir por sentirse querido únicamente, en el que no vas por un grupo de amigos, en el que adoptas este modo (o intentamos) de vida, para ir por los pibes, por las familias, para tratar de redescubrir el amor y los milagros en esta realidad, realidad que a veces nos grita tan fuerte y tan amarga. Que amaga a callarnos. Entonces también vas por ese sueño, por una realidad compartida en donde el grito sea de alegría, en donde el grito sea ese que damos al otro para llamarlo a comer. Vamos por compartir, lo que tengo y lo que no, lo que soy y lo que no, y dejarse querer, y recibir todo lo que te dan.

   Profundizando un poco, el motivo que tiene el peso más fuerte personalmente es, hago oratorio porque me siento amado, me siento profundamente amado (por mi familia, por mis amigos, por Dios, por alguien, por quién sea), y de alguna forma quiero devolver también ese amor que es como un regalo en mi vida. Ese amor que no me puedo quedar solo para mí, sino darlo, que se multiplique. Es el sentirse agradecido por lo que recibí.

   Otro motivo es reafirmar la enseñanza de Don Bosco para contribuir, reafirmar que esta forma de educar y querer a los jóvenes, mediante los juegos, el circo, un canto, un pedazo de pan, un mate cocido, todavía es válida. La manera zalesiana de educar que muchas veces enseña desde el corazón y viéndose alimentada por este intercambio, por este compartir. Muchas veces nos encontramos con esto, de que, al no ser una educación formal, se puede caer en el pensamiento que al otro no le queda nada, no le queda un título, no le cambia la vida. Pero también somos conscientes de que lo que se aprende con el corazón, con el alma, queda grabado. Sirve. No es lo único que se necesita, pero sirve. Son los aprendizajes vitales, a partir de los cuales seguimos caminando y reforzando con nuestro proyecto de vida. Somos conscientes de que, al hablar de otro, hablamos de uno, porque no hay educador que no sea educado en el proceso. Somos conscientes de que es una forma de caminar juntos, creciendo, acompañándonos.

   La ultima posible respuesta que se me ocurre, a la pregunta de qué es el oratorio, de por qué vengo, está en esta creencia sincera de que la alegría, el compartir, los amigos, la familia, los pibes, el aprendizaje, el amor, todo eso, es la mejor forma de vivir.



Julieta Andretich